Cabañas en la Cumbrecita a 40 kilómetros de Villa General Belgrano

A únicamente 40 kilómetros de Villa General Belgrano, y enclavado bien dentro de las sierras, están las Cabañas en la Cumbrecita, un reducido pueblo cordobés que se fundó con diferentes colonias migratorias que llegaron hasta el sitio y levantaron un verdadero paraíso que hoy es visitado por una cantidad enorme de turistas a lo largo de todo el año.

Este bello lugar de descanso y recreación empezó su avance en el año 1934 y se erigió como el más destacable sitio para gozar en familia o en pareja. Perfecto para pescar truchas, hacer caminatas o bien comprender su crónica, las cabañas en la cumbrecita se posicionan a 1450 metros sobre el nivel del mar, constituyéndose de esta forma como el más prominente de toda Córdoba.

Un letrero en la entrada indica: “Bienvenidos al Primer Pueblo Peatonal del País”. Exhibición más que especial para comprender que para los pobladores equilibrados el tiempo pasa retardado, no corre, y esta sensación es lo primero que comprende el turista al empezar a transitar a pie la atractiva aldea de estilo alpino.

Un arroyo de aguas transparentes sugiere al visitante que ya estamos dentro del centro, y numerosos locales de artesanías, sitios de comidas y shoppings detallan desde sus vidrieras un país muy distinto al que nos encontramos familiarizados.

Aquí todo es orden, amabilidad y hermosura. A lo mejor por esto, quien camina estas calles no posee ganas de volver a su localidad y sin lugar a dudas, elegirá de nuevo las cabañas en la Cumbrecita para volver a sentirse de esta forma, sencillamente feliz.

La historia de las cabañas en la Cumbrecita se remonta al año 1932 cuando la Familia Cabjolsky adquisición un campo en la región, el cual integraba el Cerro Cumbrecita.

Una vez asentados en el sitio, han comenzado a ordenar el lote para lograr vivir, cercaron los campos, trazaron un sendero directo a Los Reartes, conectándonos con Villa General Belgrano de manera directa.

En el año 1935 han realizado la primera creación de adobe cuyo fin era ser usada como casa de veraneo para la familia. Con el paso de los años y según las pretensiones, la vivienda se transformó en un reducido albergue para transformarse por último en la hostería familiar, hoy un hotel local.